Cuaderno · 12 febrero 2026
Probezeit: el periodo de prueba no es un limbo
En el aula aparece siempre la misma frase: «es solo el periodo de prueba, luego ya se verá». En Alemania esa frase es cara. La Probezeit no suspende el contrato: es el contrato, con un preaviso más corto y con menos red. Tratarla como un paréntesis es el primer error de quien llega con la cabeza en el Estatuto de los Trabajadores.
El BGB permite pactar una prueba de hasta seis meses en muchos contratos ordinarios. Eso no significa que seis sea el único número decente, ni que durante esos meses la empresa pueda prescindir de ti al día siguiente sin forma. El papel suele fijar un preaviso —a menudo de dos semanas— y a veces el convenio lo recorta o lo alarga. Si el contrato calla el preaviso, no asumas el de tu último empleo en España.
Tres números que hay que copiar al margen
Primero, la duración. Cuatro meses no son «peores» que seis; a veces un convenio de metal o de químico ya ha decidido el techo. Segundo, el preaviso interno: ¿corre en días naturales o laborables? ¿Empieza al recibo de la carta? Tercero, la forma: escrito, y a qué dirección. Un WhatsApp de la jefa no es una Kündigung, aunque en la práctica mucha gente se vaya así y luego discuta.
Hay un cuarto número que casi nadie mira: qué pasa si te pones enfermo durante la prueba. El contrato no suele ser elocuente. La baja no «congela» automáticamente la Probezeit como si fuera un contador de videojuego. Si tu mudanza depende de superar esos seis meses para el alquiler o el visado, esa ambigüedad importa más que el color de la tarjeta de visita.
Lo que la prueba no autoriza
Discriminar, represaliar por un Betriebsrat o ignorar un convenio no se vuelve legal porque el sello diga Probezeit. En el estudio no convertimos esa frase en un discurso de derechos: la convertimos en una pregunta. Si el sector tiene comité, ¿quién firma la salida en prueba? Si no lo hay, ¿quién tiene la pluma de verdad?
Tampoco es cierto que «en prueba no hay que negociar nada». Puedes pedir que la prueba sea de tres meses si vienes con experiencia demostrable, o que el preaviso sea simétrico. Muchas empresas dirán que no. Preguntar no te expulsa del proceso; no preguntar te deja con el modelo de 2018.
Una lista corta, no un alegato
Antes de firmar, basta con esto: duración, preaviso, forma, y si el convenio citado en la cabecera dice otra cosa. Si el contrato menciona un Tarifvertrag y no sabes cuál es, esa es la pregunta número uno, no la de si hay fruta en la oficina.
Quien quiera practicar la lectura con más contratos, el sitio es el itinerario línea a línea, no un hilo de urgencia el domingo por la noche.